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(28/01/10) En los últimos días, la organización Human Rights Watch lanzó la 20ª edición de la investigación anual sobre las prácticas globales de derechos humanos. En 612 páginas el Informe Mundial 2010 hace un análisis de las principales tendencias relacionadas con los derechos humanos en más de 90 naciones y territorios del mundo. Después del capítulo introductorio, el Informe Mundial confirma que, cada año, crece la capacidad de los movimientos y organizaciones de derechos humanos para elevar la pena de aquellos que se arriesgan a no cumplir estos derechos. Este aumento de la pena para los infractores es, más allá de todo, un estímulo para que los gobiernos no caigan en la tentación de subvertir los derechos humanos en sus países.
"Actualmente, los activistas son capaces de exponer los abusos cometidos en casi cualquier parte del mundo, proyectando una gran porción de vergüenza pública sobre los responsables, impulsando a los gobiernos y a las instituciones para que usen su influencia en representación de las víctimas y, en los casos más graves, convenciendo a los fiscales internacionales de que lleven a los violadores a la justicia", subraya el Informe. Mientras tanto, esta actuación concreta de entidades y organizaciones viene también impregnada de persecución por parte de los gobiernos abusivos y no comprometidos. Acciones como detenciones, castigos, asesinatos y el cierre de organizaciones marcan la trayectoria de la defensa de los derechos humanos. El estudio también señala que las diversas técnicas de represalia están más refinadas cada año. Incluso así, según el Informe Mundial 2010 "estos ataques pueden ser considerados un homenaje involuntario al movimiento en pro de los derechos humanos". Incluso con la fuerte actuación de movimientos y la creación del Consejo de Derechos Humanos, organismo de derechos humanos intergubernamental más destacado de las Naciones Unidas, las transgresiones todavía no terminaron. "La presión sirve a veces para atenuar o frenar los abusos, pero, en ciertas ocasiones, los gobiernos encuentran tantas ventajas en la violación de los derechos humanos que están dispuestos a asumir el costo". El gobierno democrático de Sri Lanka fue uno de los países que ganó notoriedad negativa por haber incrementado la presión sobre las organizaciones nacionales e internacionales que documentan las violaciones. Lo mismo viene sucediendo en Rusia. En Eritrea, Corea del Norte y en Turkmenistán la situación es aún peor, porque en ellos ningún movimiento nacional de derechos humanos puede funcionar. Según el Informe Mundial 2010 Sudán es conocido por enclaustrar a grupos de derechos humanos, Irán y Uzbekistán como países que castigan y detienen arbitrariamente a los trabajadores de los derechos humanos. Gobiernos como el de Etiopia y de Egipto usan leyes extremadamente restrictivas para dificultar el trabajo de los activistas y de las organizaciones. Entidades locales e internacionales que actuaban en Israel sintieron en su propia piel la hostilidad después de documentar los abusos cometidos por el Gobierno de Israel y por Hamas. Al publicar el Informe Mundial 2010, Human Rights Watch tiene como objetivo exponer la intención de algunos gobiernos no comprometidos y abusivos y de esta forma contribuir a revertir la tendencia de no cumplir los derechos humanos. "Llegó el momento de una defensa gubernamental pero enérgica de los activistas y de las instituciones de derechos humanos en todo el mundo. Esto requiere una postura más firme en favor de las personas y de los principios atacados, inclusive cuando el atacante es un país aliado". Traducción: Daniel Barrantes -
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Adital - Natasha Pitts , Periodista de Adital
Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=44610 |